Dos años de cárcel por falsear las cuentas de la Caja Castilla-La Mancha para Moltó y Ortega

Publicado el día 24 febrero, 2016 · en Compliance, Entidades Bancarias, Noticia

El ex director general de CCM Ildefonso Ortega y el ex presidente Juan Pedro Hernández Moltó.

Juan Pedro Hernandez Moltó y al ex director general Ildefonso Ortega a dos años de prisión a cada uno como coautores de un delito de falsedad contable. Además, les impone sendas multas de 29.970 euros.

La sentencia considera probado que los acusados alteraron la cuenta de resultados para que en el cierre del ejercicio de 2008 aparecieran unos beneficios inexistentes. Esa maniobra, según el juez Central de lo Penal, José María Vázquez-Honrubia, podía llevar a engaño a terceros. La caja acabó siendo intervenida por el Banco de España en marzo de 2009 y recibió 9.000 millones de dinero público.

“Ha quedado acreditado que los acusados alteraron la cuenta de resultados para que reflejara unos beneficios inexistentes, en el cierre del ejercicio en diciembre de 2008, y que este falseamiento de los resultados era un medio idóneo para causar un perjuicio económico a cualquier tercero que se relacionara con la Caja”, dice la sentencia.

Al no superar la pena los dos años y tratarse de su primera condena, los ex directivos no tendrán que ingresar de manera efectiva en prisión, ya que es posible la suspensión de la ejecución de la condena. El fiscal del caso, Luis Rodríguez Sol, reclamaba por el mismo delito una pena de dos años y medio, que hubiera implicado el ingreso en la cárcel.

La sentencia descarta el delito de administración fraudulenta que les atribuían las acusaciones particulares. El juez considera que no ha quedado probado que concedieran créditos en perjuicio de la Caja o que dispusieran ilegalmente del patrimonio de la entidad en su propio beneficio.

La resolución no es firme, ya que puede recurrirse ante la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional.

El juez explica que los dos acusados conocían en 2008, y así se reflejó en consejos de administración anteriores, las pérdidas y la difícil situación económica de la entidad. Ante esa circunstancia, decidieron echar mano de un“ardid contable, en el sentido mas propio de engaño, disimulo o artimaña o si se prefiere treta o tergiversación” para, según el juez, maquillar unas pérdidas “galopantes”.

El resultado fue que presentaron unos beneficios de 29 millones, cuando si hubieran cumplido lo que les había exigido el Banco de España el resultado habría sido unas pérdidas de al menos 182 millones. Más aún, cuando los administradores tomaron control de la entidad y comprobaron a fondo su situación real, concluyeron que las pérdidas de 2008 ascendían a 1.000 milllones de euros.

A pesar de los requerimientos del Banco de España para actuar de una determinada manera, los condenados “reflejaron las pérdidas en la partida o estado del patrimonio neto y no en la cuenta de pérdidas y ganancias en definitiva en la cuenta de resultados”. El juez reconoce que aunque conforme a la ortodoxia contable las cuentas eran correctas y no habrían engañado a unos expertos, el delito societario de falsedad contable persigue proteger también a los ciudadanos normales que se puedan relacionar con la entidad, como pequeños inversores y depositantes. “En general, a cualquiera que se relacione con la entidad de crédito, pues natural y obviamente no se producirá esta relación de la misma manera si en la cuenta de resultados se informan pérdidas que si se dan ganancias”.

“Son a esta generalidad de personas a las que trataban de engañar los acusados publicitando un superávit completamente irreal. […] Es la protección a este hombre medio la que procura el Código Penal”, dice el juez. “En suma”, concluye, “al 31 de diciembre de 2008 se hizo constar a la opinión pública, o si se quiere al mercado, que CCM había obtenido ganancias, cuando su situación financiera era tan crítica que apenas tres meses después fue intervenida por el Banco de España”.

El juez apunta a que el motivo que llevó a los condenados a actuar así fue que estaban llevando a cabo “activísimas” gestiones para fusionar la entidad, “y parece evidente que no es lo mismo sentarse a negociar una fusión representando a una sociedad en pérdidas o con ganancias”.

El juez reprocha a Moltó algunas de las excusas con las que intentó librarse de la condena. “Resulta hasta sarcástico que se presente en juicio tratando de colocar la imagen de que era, según ha manifestado literalmente, ‘animador sociocultural’ de la Caja y con parecidas funciones a las de una ‘reina madre’ (sic)”. También considera Vázquez Honrubia “absolutamente inadmisible” que pretendiera “descargar toda la responsabilidad de la cuenta falsaria en quien en definitiva no era sino su subordinado Ildefonso Ortega, director general de la caja que él presidia”.

A juicio del magistrado, Moltó “conocía sobradamente el pésimo estado financiero [de la Caja], por lo que no puede ampararse en manifestar desconocimientos técnicos, pues era literalmente imposible y conocía sobrada y perfectamente que la cuenta de resultados enviada al Banco de España pudiera presentar superávit o saldo favorable”.

FUENTE: EL MUNDO Enlace a la noticia!